Un patrón por mes: una visita al Hotel of Bees

Empezamos el curso con un reto muy lalanalunero. Cada mes, vamos a tejer un patrón y a contaros todos los detalles punto por punto en el blog. Estrenamos la sección con un chal de ganchillo: el Hotel of Bees” de A Spoonful of Yarn. Así que preparad la bolsa de labores. Nos vamos de viaje… a Normandía.

Hice una búsqueda en Ravelry para calentar agujas. En cuanto vi el patrón de “Hotel of Bees”, no me pude resistir y lo compré. Fue lo que se llama amor a primera lana. Tenía todo lo que me gusta: mezcla de puntos, paleta de colores y un formato nuevo. Hasta ahora, siempre había tejido chales semicirculares o tipo granny terminados en pico. Así que el patrón suponía un reto en toda regla. Por cinco euritos, ¿Qué más se puede pedir? Pues una historia lalanalunera.

 

Hotel of Bees, de Christina Hadderingh. Vía Ravelry
Hotel of Bees, de Christina Hadderingh. Vía Ravelry

Resulta que diseño del chal está inspirado en el Hotel de Las Abejas, una mansión protagonista del libro La luz que no puedes ver de Anthony Doerr. Como introducción, Christina nos pone la miel en la boca con la historia del caserón. Las palabras parecen dar vida a los puntos y nos sumergen en la atmósfera del relato de tal manera que no sabes si ponerte a leer o a tejer:

(…) hace cinco siglos, fue la casa de un acaudalado corsario que decidió abandonar el saqueo de barcos para estudiar a las abejas que vivían en los pastos a las afueras de Saint-Malo; allí fue donde se dedicó a garabatear cuadernos de notas y a comer miel directamente del panal. Los escudos de los dinteles de las puertas aún conservan abejorros tallados en madera de roble, la fuente cubierta por la hiedra en el patio tiene la forma de una colmena. Los favoritos de Werner son los cinco descoloridos frescos que hay en el techo de las habitaciones más lujosas y en los que abejas del tamaño de niños pequeños flotan sobre un telón de fondo azul; zánganos enormes y perezosos y abejas obreras de alas diáfanas. Sobre una bañera hexagonal, una reina solitaria de casi tres metros se curva a lo largo del techo con ojos múltiples y abdomen dorado. [Fragmento del libro original, publicado por Suma.]

Pero no perdamos el punto. El patrón está en inglés, pero vale la pena hacer un pequeño esfuerzo. Por sólo 5 euros, en Raverly o en la tienda de Etsy de A Spoonful of Yarn, te puedes descargar tres archivos en formato PDF: una versión completa con gráficos; otra para imprimir que incluye el texto y fotografías que explican algunos puntos y, por último, un documento con fotografías paso a paso, links para acceder a vídeos y un FAQ (preguntas frecuentes). Yo solo utilicé la versión para imprimir. Las explicaciones de las piezas que conforman el chal son muy claras y sencillas. Al principio me costó un poco comprender la lógica del diseño. Pero luego pude seguirlo sin ningún problema.

Aunque el patrón original está diseñado en tres colores (amarillo, blanco y gris), preferí tejerlo en dos: gris claro y verde oliva. Elegí ovillos Selba de BC Garn por su composición, 50% lana y 50% algodón orgánicos. La mezcla es perfecta para prendas de entretiempo. Tengo que confesaros que me he enamorado de este hilo. Es muy amoroso, no se abre ni se engancha en la aguja y los puntos tejidos tienen mucha definición.

Los distintos puntos del chal recrean panales, abejas, alas y flores. Los motivos se despliegan por toda la prenda como miel sobre hojuelas. Hotel of Bees utiliza puntos bajos, altos y cadenetas trabajados en combinaciones, creando dos tipos de puntos con texturas y distintas secuencias. Cada sección recrea la decoración del hotel. Empieza por las alas tejidas a punto bajo y alto doble, continúa por su colmena de punto red, sigue con las abejas de punto garbanzo y termina con las flores en punto alto y cadeneta.

Como en mis diseños suelo utilizar los puntos de garbanzo y alto doble para crear texturas (o punto trenza como me gusta llamarlo), me sentí muy cómoda. Sólo hay disminuciones en un lateral para crear la forma de un triángulo rectángulo. La verdad es que no podía parar de tejer. El ganchillo iba solo y disfruté tejiendo a toda lana. Lo terminé en una semana.

Quiero que empiece el otoño ya para ponérmelo. Es un proyecto perfecto para estrenar la temporada y una gran inspiración literaria para viajar en el tiempo. Espero que te animes a tejerlo. Pero, cuidado, cuenta la fábula que a un panal de rica miel, las Lalanalús acudieron…. y dos mil chales tejieron….

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*