Punto tunecino: una técnica muy lalanalunera

Hoy quiero confesar que estoy enamorada, sí, como en la canción. Quiero confesar que estoy enamorada del punto tunecino. Quizá lo conoces por otro nombre, como crochet tunecino o afgano. Cuando lo descubrí hace unos seis años, me fascinó tanto la forma alargada del ganchillo como la variedad de puntos que se podían hacer con él. En realidad, esta técnica es la mezcla perfecta entre punto de media y el ganchillo tradicional. Me llevó un tiempo aprender, pero se ha convertido en mi técnica favorita para tejer mantas. Una de mis pasiones lalanaluneras.

El punto tunecino también se utiliza para tejer cojines, alfombras, individuales, chales y prendas anchas. El tejido que resulta es una trama más bien cerrada, aunque puedes crear desde trenzas hasta calados y en el dorso de tus proyectos siempre aparecerá el clásico punto bobo de calceta.

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Lo mejor de esta técnica es que puedes tejer con distintos tipos de ganchillos, dependiendo del proyecto. Para las piezas con dos o más colores, te recomiendo el ganchillo de doble punta, pues permite cambiar de color al principio y al final de cada hilera. Los ganchillos largos, en cambio, son perfectos para trabajar prendas pequeñas, con hilos más finos. Para las labores de gran formato, como las mantas, lo ideal son los ganchillos con cables intercambiables. Así evitas cargar mucho peso en las manos. En Lalanalú, encontrarás ganchillos tunecinos con cable intercambiable de distintas medidas, que se ajustan perfectamente a los cables de Knit Pro.

Si quieres saber más sobre el punto tunecino y aprender a tejer con esta técnica, apúntate a uno de nuestros cursos personalizados. En unas horas verás todo lo que puedes llegar a tejer. Entre el punto y el ganchillo, descubrirás una técnica de lo más lalanalunera.


Kiara